Representaciones que bordan la perfección, actores que se entrelazan con sus personajes y que hacen creerte que la persona que ves en pantalla es tan real como la vida misma. Es difícil pero más de una vez nos hemos encontrado con alguna actuación que nos ha hecho plantearnos si lo que vemos realmente es ficción. Muy pocos son los que logran esa conexión tan completa con sus personajes, son los conocidos como actores de Método.

El Método se trata de un conjunto de técnicas de actuación teatral mediante las cuales los actores buscan crear en sí mismos las emociones y pensamientos del personaje que interpretan. Surge a partir del sistema Stanislavski, el cual buscaba conseguir una apariencia lo más realista posible del personaje, conectándose personalmente a nivel emocional, ideológico y sensitivo. Este sistema fue evolucionando hasta conocerse con el nombre de El Método, versión creada por el histórico Group Theatre, y más tarde desarrollado en profundidad por Lee Strasberg.

A partir de aquí surgen los conocidos como “actores de método”, capaces de soportar todo tipo de presión y poder dejar a un lado la vida real. Capaces de vivir todas las experiencias por las que tendrá que pasar su personaje, situaciones extremas que en más de una ocasión han afectado a sus vidas personales. Todo por conseguir la excelencia.

Son muchos los que lo intentan, pero el nivel de compromiso y sacrificio que esta técnica de actuación requiere, hace que sean muy pocos los que se hayan labrado un hueco como representantes de El Método. A continuación, una serie de actores que han interiorizado tanto sus personajes que han llegado a cruzar el límite entre ilusión y realidad.

Daniel Day Lewis

Daniel Day-Lewis se trata de un actor extremadamente talentoso aclamado por el público y la crítica. Es uno de los máximos representantes de El Método en la actualidad, con un amplio historial que evidencia su dedicación y sacrificio. Hace uso de esta técnica en prácticamente la totalidad de sus trabajos. Uno de los ejemplos más claros es el trabajo que llevó a cabo para el rodaje de Mi pie izquierdo, donde se pasó en silla de ruedas el tiempo que duró la filmación puesto que su personaje sufría de parálisis cerebral.

Otro ejemplo se da en Lincoln, donde obligó al resto de compañeros a tratarle como el expresidente aún fuera del set de rodaje. Además, mantenía durante todo el día la misma anticuada forma de hablar y gestos.

Y aunque sus tres Oscars hablan de sobras por su exquisito trabajo, en más de una ocasión le han traído más de un susto. Es el caso del rodaje de Gangs of New York, grabación durante la cual contrajo neumonía. Daniel se negó a medicarse puesto que en la época en la que estaba contextualizado su personaje no existía tales tratamientos. Heath Ledger

Heath Ledger es otro de los actores que han llevado esta técnica de actuación a un nivel superior. Su caracterización de El Joker en la película de El Caballero Oscuro es considerada la mejor interpretación de este personaje de manera unánime, muy a pesar de Jack Nicholson, y una de las mejores de la historia del cine.

Sin embargo, sus métodos de preparación algo bizarros son considerados el detonante de su muerte. Estuvo durante un mes encerrado en la habitación de su hotel preparando la voz que usaría para escribir El diario del Joker en el que fue anotando los pensamientos que le venían cuando interpretaba al payaso junto a recortes de cómics, fotografías de payasos, cartas de jóker e imágenes de La Naranja Mecánica entre otras muchas. Redujo su descanso a dos horas diarias con el fin de acercarse a la conducta de psicópata esquizofrénico.

Una actuación que le valió un Oscar póstumo, así como un hueco en la historia del séptimo arte.

Hilary Swank

Cuando aún no era el fenómeno que es en la actualidad, Hilary Swank se enfrentó a uno de los papeles que marcó su carrera cinematográfica. Su papel como un hombre transexual en Los hombres no lloran supuso todo un reto para la actriz. Para ello, optó recurrir a El Método, lo que llevó a vestirse y vivir como un hombre durante meses. Llegó incluso a vendarse los pechos y colocarse calcetines en la parte delantera del pantalón.

Incluso decidió reducir su grasa corporal con el fin de acentuar sus rasgos y estructura facial. Todo este trabajo le llevó a alzarse con su primer premio Oscar a la mejor actriz y a hacerse un nombre dentro de la industria de Hollywood.

Robert De Niro

Otro de los grandes y reconocidos actores que nos ha regalado varias actuaciones de lujo es Robert De Niro. El actor recurrió a esta técnica en varias ocasiones y le valió para alcanzar la gloria en la película Toro Salvaje con la que ganó el Oscar. Para interpretar a Jake La Motta, De Niro se vio expuesto a cambios drásticos de peso. Además, aprendió a boxear de verdad, llegando a ganar hasta tres títulos de boxeo en Nueva York.

Otra película en la que se introdujo de lleno en el papel fue Taxi Driver. El actor se sacó el permiso de taxista y se pasó meses ejerciendo la profesión por las calles de Nueva York. Se propuso llevar a cabo turnos de hasta 12 horas con el fin de simpatizar con la profesión y conseguir el tono de humor que su personaje debía poseer. Todo este trabajo le valió una valiosa nominación al premio Oscar. Jared Leto

Sin duda, actor de excepcional talento y dedicación. Jared Leto suele ir un paso más allá e incluso en ocasiones se ha dicho que llega a transformar El Método. Son muchos sus papeles y trabajos admirables y en la mayoría de ellos la conexión con el personaje es absoluta. En algunas ocasiones, el resultado no es el acertado, al menos para la crítica, como ocurrió hace poco con su interpretación de El Joker en Escuadrón Suicida. Pero en otras ocasiones, como es el caso de su interpretación de Rayon en Dallas Buyers Club, ha rozado la gloria alzándose con el Oscar. Para interpretar a Rayon, una mujer transexual adicta a las drogas, se expuso a un cambio físico extremo. Perdió 15 kilos, se depiló todo su cuerpo (incluido las cejas) y se travistió tanto dentro como fuera del set de rodaje con el fin de adaptarse al máximo al personaje. Como resultado, una actuación más que memorable.

Sacrificio, sudor, lágrimas… Está claro que El Método es una de las técnicas más difíciles de dominar por un actor pero, sin duda, el resultado es inigualable. La magia que se transmite cuando un actor y personaje se fusionan es una delicia para el espectador, magia que puede llegar incluso a romper los límites de la realidad y la ficción haciéndote plantear que es verdad y que ilusión.